Programa Huerta en Casa
Material de apoyo, guías prácticas y recursos para acompañarte en cada etapa de tu huerta.
Guías de Huerta
Lecturas y Recursos
Guía 1 - Semillas
Guía práctica de huerta
Semillas, siembra, almácigos y repique
Semillas hortícolas
¿Alguna vez te pusiste a ver las semillas bien de cerca? Si lo hiciste, habrás notado que muchas de ellas son parecidas, incluso se confunden, o tienen pequeñas diferencias de tamaño o color. Si nunca lo hiciste, te invito a hacerlo y sorprenderte.
Cuando las semillas son muy parecidas, suelen ser de la misma familia botánica. ¿Para qué nos sirve esto? Para saber que no las tenemos que sembrar juntas, una al lado de la otra.
Cuando dos plantas son de la misma familia botánica, es muy factible que compartan enfermedades, o los mismos bichitos coman ambas plantas. Entonces, con eso tenemos la primera pauta sobre asociaciones.
Las asociaciones son todas las plantas que ponemos cerca unas de otras porque entre ellas repelen bichos, se protegen de enfermedades o mejoran el crecimiento unas a otras. Hay pocas plantas que no deberíamos poner cerca entre sí, como las plantas de la misma familia botánica.
Familias botánicas de las plantas de la huerta
¿Cómo sembrar?
No todas las semillas se siembran de igual manera. Algunas las sembramos directamente en la tierra, sobre todo con las semillas que son grandes y fáciles de manipular, como las habas o acelga, o con las plantas que no admiten el trasplante, como con las zanahorias.
Hay otras que hacemos en almácigos: las sembramos en un recipiente, esperamos a que crezcan un poco y después las repicamos o las llevamos al lugar definitivo.
¿Qué semillas siembro directamente?
Las zanahorias, rabanitos, remolacha, arvejas, habas, rúcula, radicheta (o achicoria), chauchas, porotos, maní y papas conviene sembrarlas directamente en el lugar que van a crecer.
Otras que pueden sembrarse directamente, o también hacer un almácigo, son: perejil, hinojo, apio, lechuga, escarola, puerro, cebolla, espinaca, acelga, girasol, zapallos, zapallito, melón, pepino, maíz.
Las que conviene hacer primero almácigo son: repollo, brócoli, coliflor, tomate, morrón, ajíes, berenjena.
¿Dónde se puede hacer un almácigo?
En cualquier recipiente que tengas, incluso reciclados, como envases de tetra pack o una botella cortada, siempre que tengan unos agujeritos abajo para que no se acumule el agua.
La tierra tiene que estar bien suelta, oscura y fértil. Si apretamos un terrón, tiene que romperse fácil y parecer migas.
Para regar los almácigos, lo ideal es usar un pulverizador. Se humedece antes de sembrar para que las semillas se peguen a la tierra y no se “vayan de paseo” cuando reguemos después.
El almácigo nunca debe secarse, pero tampoco estar demasiado mojado, porque las semillas se pueden pudrir.
¿Cuánto sembrar?
Una pizca de semillas. Aunque parezca poco, es preferible hacer un nuevo almácigo en 15 días o un mes si salen pocas plantas, que sembrar mucho de una vez.
Si ponemos demasiadas semillas juntas, lo más factible es que tengamos problemas con hongos y se nos mueran las plantitas apenas germinadas.
Esparcimos una pizca lo más separadas posible, apenas aplastamos con los dedos o agregamos una capa de tierra muy fina por encima (máximo dos veces el tamaño de la semilla) y volvemos a humedecer con el pulverizador.
¿Qué es repicar?
Repicar es el trasplante que hacemos de una plántula del almácigo (cuando tiene dos hojas verdaderas) a otra maceta, a esperar a que crezca un poco más. Esto les da lugar para crecer y nos permite preparar mejor la huerta.
Las plantas repicadas pasan unos días al aire libre para adaptarse a cambios de temperatura y viento.
¿Qué es rustificar una planta?
Significa dejar de mimarla. Cuando hacemos almácigos la planta está en tierra muy cuidada. Si la sacamos directo al aire libre, lo más factible es que sufra. Rustificar ayuda a que se adapte.
¿Cuándo trasplantar?
Cuando las plantitas tengan entre cuatro y seis hojas verdaderas. La lechuga tarda alrededor de un mes o mes y medio. Los repollos, dos a dos meses y medio.
Lo ideal es trasplantar después de una lluvia o regar bien el día anterior. También conviene regar cada planta después del trasplante y los siguientes tres días.
Material elaborado por la Dirección de Gestión Agroalimentaria. Redacción: Ing. Agr. Nadia Sakellaropoulos.
Guía 2 - Herramientas
Guía práctica de huerta
Elección de herramientas de uso
Preparar la tierra
Una vez que ya hiciste los almácigos, es hora de empezar a preparar la tierra para tu huerta. Para esto, necesitás paciencia, constancia y una buena herramienta.
No hablo de una herramienta cara ni de la mejor marca, sino de una herramienta que te sirva para el trabajo que vas a realizar. Una buena herramienta nos va a evitar dolores de espalda y nos va a permitir hacer el trabajo de la mejor manera. Si la herramienta que vas a usar no es para hacer un trabajo pesado, no es necesario que sea de la mejor calidad.
¿Qué herramientas voy a necesitar?
Mi preferida es la horquilla (pala de dientes, bieldo, laya), porque desmenuza la tierra, lo cual es muy bueno para el suelo, y además hace el trabajo más liviano.
También son necesarias pala de punta, pala ancha, un rastrillo de trabajo (el que usaban nuestros abuelos, de metal) y una azada para acomodar la tierra. Con una buena horquilla y la pala que tengas es suficiente.
¿Cómo elijo una herramienta?
Si te enfocás en horquillas de trabajo, asegurate de que sean firmes: dientes de hierro, soldados y resistentes.
Si no conseguís esta herramienta, podés pedirle a un herrero que te la haga con estas instrucciones:
Ver instrucciones¿Cómo usar una horquilla? (también válido para una pala de punta)
- Para clavarla, levantás por encima del hombro y soltás, aprovechando la fuerza de la gravedad. Acompañás con la mano y podés darle un leve envión sin esforzarte.
- Hacés fuerza con la pierna para seguir clavando la herramienta, moviéndola suavemente hacia adelante y atrás.
- Si la tierra está dura o hay raíces/piedras, sacás la herramienta y volvés a empezar. Es constancia y paciencia, no fuerza.
Siempre que encuentres “cosas” (raíces, piedras, ramas, metales, plásticos, telas, vidrios), retiralas. Este trabajo inicial se hace una sola vez; luego solo recambiás plantas.
Nunca levantes la horquilla haciendo fuerza con los brazos. El punto de apoyo es la tierra: con los dientes adentro, hacés fuerza hacia abajo en el mango con cuidado.
Si necesitás más fuerza, podés usar las piernas o la “posición Thor”: girás el cuerpo y hacés fuerza con el brazo recto hasta quedar arrodillado con una sola pierna.
¿Cómo hago para “dar vuelta la tierra”?
Existe la costumbre de dar vuelta la tierra cada vez que se va a sembrar, pero no es una buena práctica. El suelo es hábitat de muchos microorganismos: al dar vuelta la tierra, muchos mueren.
En lugares templados y húmedos puede recuperarse, pero si se repite, el suelo se va degradando. En lugares cálidos y secos, el efecto es más rápido.
Al remover, se mineralizan nutrientes y las plantas crecen increíbles al principio, pero temporada a temporada el crecimiento decae y la tierra se empobrece.
Si tu suelo está muerto (color triste, encharca), podés recuperarlo. Si está lleno de yuyos variados, está vivo: no hace falta dar vuelta la tierra.
Material elaborado por la Dirección de Gestión Agroalimentaria. Redacción: Ing. Agr. Nadia Sakellaropoulos.
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Formulario de inscripciónGuía 3 - Planificación
Guía práctica de huerta
Planificar tu huerta
Comenzar no debería ser difícil
Cuando consultás en libros o en internet, muchas veces los espacios ideales no se parecen al que tenés. Eso no debería ser un problema: hay personas que cultivan en macetas y aun con pocas horas de luz podés tener huerta si elegís las plantas adecuadas.
Planificar es mirar al futuro lo que vas a hacer: te ayuda a tener una huerta productiva, con plantas sanas y fuertes.
Necesitás una fuente de agua: en épocas secas y calurosas vas a tener que regar. Si podés recolectar agua de lluvia, mejor. Regar por la mañana temprano es lo ideal.
Conociendo mi espacio disponible
Es importante conocer la cantidad de horas de sol directo, si es sol de mañana o de tarde, por dónde sale y se pone, y si crecen yuyos o no crece nada. Todo eso te da pautas para una buena huerta.
Con menos luz no significa que no crezcan: van a tardar más o quizás no den fruto. Con más horas de luz, pueden necesitar más agua y hojas más duras.
Esta información también sirve para saber qué plantas crecen bien debajo de otras (por ejemplo, lechugas debajo de tomates) y aprovechar mejor el espacio.
Saber el camino del sol ayuda a orientar la huerta para evitar sombrear plantas. En invierno, con menos luz, conviene ubicar atrás a las plantas más altas (por ejemplo, habas).
El sol de la mañana ayuda a que las plantas crezcan más rápido.
Respecto al suelo
Si hay yuyitos, es excelente: el suelo está vivo. Cuanto más diversos, más diversa es esa vida. Además, algunos yuyos indican cómo es tu suelo (ortiga: nitrógeno; gramón/gramilla: suelo compactado; oreja de ratón: sombra; redondita de agua: encharcado).
Muchos de esos yuyos son comestibles o medicinales, así que suelen ser buenas noticias.
Si no crece nada, el suelo está muerto: habrá que airearlo en profundidad, permitir ingreso de agua y abonarlo durante varias temporadas para recuperar microbiología.
En la planificación, dedicá un espacio a una compostera (o lombricompostera) para reciclar residuos y nutrir el suelo.
Consejos finales
La huerta es un aprendizaje constante: se hace con paciencia, constancia y observación. Empezar en pequeño te asegura poder prestarle atención y cuidado, y después vas ampliando.
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Guía 4 - Suelo y Bancal Profundo
Guía práctica de huerta
El suelo y el bancal profundo
El suelo es lo más importante
El suelo es el lugar donde viven nuestras plantas y millones de organismos que cumplen funciones benéficas. Un suelo sano permite plantas sanas y fuertes, además de regular enfermedades y bichitos dañinos.
Por eso es clave cuidarlo y alimentarlo. Nunca hay que “dar vuelta la tierra”, porque al hacerlo cambiamos las condiciones y matamos la vida de ese pan de tierra.
Bancal profundo
Mi método preferido es el bancal profundo. Es laborioso al principio, pero luego queda un espacio de bajo mantenimiento. Las raíces crecen sin problemas, se retiene mejor el agua y aumenta la vida del suelo.
Trabajar con la horquilla ayuda a que la tierra se desarme y “se esponje”. Hay que retirar piedras, metales, vidrios, plásticos y todo lo enterrado que afecte las raíces, hasta unos 40 cm. Esto se hace sólo en el lugar a cultivar.
Pasos básicos
- Agregar abundante abono previamente compostado. Si no hay compost, podés sumar cartón sin tinta, yerba usada, pasto cortado seco u hojas secas para aumentar materia orgánica.
- Acomodar la tierra en lomos para sembrar y trasplantar. No pisar la tierra trabajada para evitar que se compacte.
- Si tenés plantines, trasplantarlos. Si no, humedecer la tierra (ideal con regadera) y luego sembrar.
Proteger el suelo
Además de abonar, necesitás proteger la tierra del sol y la lluvia. El sol seca demasiado la tierra y mata microorganismos; la lluvia cae con fuerza y afecta el suelo.
Para proteger, se usa acolchado de cobertura: una capa de pasto seco que se va degradando y aportando nutrientes (hay que reponerla).
También podés mantener un acolchado vivo con plantas que cubran el suelo, como trébol, zapallos o tacos de reina (capuchina).
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Guía 5 - Compost
Guía práctica de huerta
Compost y lumbricompost
Por qué compostar
Es imprescindible reciclar residuos orgánicos y devolverlos como abono a la tierra que nutre nuestras plantas. El compostaje transforma la “basura” en un excelente abono para macetas, huerta, árboles y ornamentales.
Las formas más comunes son el compost en pila y el lumbricompostaje, ideal para espacios pequeños.
En el compost, las bacterias pueden elevar la temperatura a 60-70°C durante los primeros días. En el lumbricompuesto, nunca debe superar los 30°C; por eso la pila no debe pasar los 30 cm de altura.
¿Qué podés compostar?
- Restos de cocina de origen vegetal.
- Comida preparada sin carnes ni grasas.
- Pasto cortado, hojas, papeles y cartones sin tinta.
- Excrementos de herbívoros (caballo, vaca, conejos, cabras, ovejas) y gallinas.
- Restos de poda, yerba, borra de café.
- Restos de cocina de origen animal.
- Metales, plásticos, pañales, pilas, colillas.
Residuos muy ácidos como cáscaras de cítricos. Podés secarlas y usarlas para repeler hormigas.
Algunos residuos pueden compostarse, pero deben hacerlo durante al menos dos años (excrementos de gatos, perros, cerdos, etc.).
Residuos secos y húmedos
Para un buen compost, mantené la relación: 20-30 partes de “secos” por 1 parte de “húmedos”.
Secos: pasto cortado, hojas, restos de podas, excrementos de herbívoros.
Húmedos: restos de verduras y frutas, excrementos de aves.
Si no mantenés esa relación, el compost puede oler mal o atraer moscas. También se recomienda sumar cada tanto una palada de tierra buena para inocular microorganismos.
¿Cuándo está listo?
Cuando tiene color café oscuro, olor a campo y, a veces, una capa blanca de hongos benéficos.
El tiempo depende de la época del año y del tipo de residuos (ramas tardan más que restos de cocina).
Cómo usarlo
- Macetas: un puñado encima, 2 o 3 veces por año.
- Jardín: una palada en la base de plantas arbustivas u ornamentales.
- Huerta: una cucharada en el pozo al trasplantar. Para almácigos, 1 parte de compost cada 3 partes de tierra.
Problemas comunes y soluciones
Si hay olor feo, moscas o larvas, hay exceso de humedad: remové la pila y/o agregá residuos secos.
Si hay hormigas, falta humedad: regá la pila.
En el compost pueden aparecer bichos descomponedores como isocas, lombrices, bichos bolita, cucarachitas verdes y ácaros: son normales.
En lumbricompost, los mayores problemas son pájaros (cubrir con tejido de gallinero o mediasombra) y hormigas coloradas (se soluciona regando la pila).
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Guía 6 - Recolección de Semillas
Guía práctica de huerta
Recolección de semillas
Ing. Francisco Kise · Director de Gestión Agroalimentaria · Municipalidad de Luján
Redacción: Ing. Agr. Nadia Sakellaropoulos
¿Por qué recolectar mis propias semillas?
Recolectar tus propias semillas te permite ver el ciclo completo de la planta, asegurar semillas para próximas temporadas y no depender de entregas o compras. Además, podés elegir las mejores plantas, las que crecieron mejor en tu espacio o las que más te gustaron.
Qué tener en cuenta
- No sacar semillas de plantas enfermas: la enfermedad puede quedar en la semilla.
- Cosechar semillas bien secas, sin lluvia ni rocío previo. Luego dejarlas secar unos días más.
- Almacenar en lugar fresco, seco y oscuro, con nombre de especie, fecha de cosecha y alguna nota útil.
¿Cómo sacar semillas?
En plantas donde se cosechan frutos (zapallos, berenjenas, tomates, chauchas, choclos), es simple: elegís los frutos que más te gusten (no los primeros ni los últimos), los dejás madurar bien y marcás con una cinta para no confundir.
Separá las semillas del fruto y dejalas secar bien, sin sol directo. Un buen lugar es arriba de la heladera: en 2 o 3 días suelen estar listas (no más de una semana).
En plantas de raíces, bulbos u hojas, hay que dejar que den flor. Las flores se polinizan (abejas y abejorros) y se forman las semillas. Muchas se caen solas: podés poner un tul para recolectarlas sin perderlas.
Si se caen solas, separalas y dejalas secar unos días. Si no se caen, esperá a que se seque bien la vara floral antes de juntarlas.
¿Cómo las guardo?
Necesitan un lugar seco, fresco y oscuro. La humedad, el calor y la luz solar directa envejecen las semillas.
Si no se guardan bien, pierden viabilidad. Para evaluar, podés hacer un test germinativo con 10 semillas. Si germinan pocas o débiles, no conviene usarlas.
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Material elaborado por la Dirección de Gestión Agroalimentaria. Redacción: Ing. Agr. Nadia Sakellaropoulos.
Guía 7 - Huerta Agroecológica
Guía práctica de huerta
La huerta agroecológica
Ing. Francisco Kise · Director de Gestión Agroalimentaria · Municipalidad de Luján
Redacción: Ing. Agr. Nadia Sakellaropoulos
La huerta agroecológica se basa en principios sencillos. Sus ventajas: disminuye enfermedades y plagas, mejora el uso del agua, aumenta el rendimiento y requiere menor mantenimiento.
La primera herramienta es la observación. Antes de actuar, hay que entender qué estamos haciendo mal y corregir el error de base en lugar de sólo tratar la consecuencia.
La salud del suelo
El suelo es la base de toda la huerta. Cuanto más sano esté, mejor van a crecer las plantas.
- Abonar. Compostajes y abonos verdes ayudan a reponer nutrientes y sostener la vida del suelo. Es pensar a largo plazo.
- Evitar el exceso de laboreo. El trabajo con horquilla afloja sin generar disturbio. Dar vuelta la tierra daña la microbiología. Evitá usar azadas para eliminar yuyos porque se lleva la capa más fértil.
- Mantener el suelo cubierto. Con acolchados secos (hojas, pasto) o vivos (zapallos, capuchinas). Esto conserva humedad, protege del calor, evita costras por lluvia y pérdida por viento.
La biodiversidad
Cuanta mayor diversidad haya, mejor va a crecer la huerta. Incluye plantas cultivadas y también yuyos espontáneos, que pueden ser medicinales y protegen el suelo.
Asociaciones y rotaciones ayudan a aprovechar el espacio, mejorar crecimiento, y protegerse de plagas y enfermedades.
La diversidad de bichos es positiva: hay polinizadores y depredadores que controlan plagas. Para atraer polinizadores, sembrá flores.
No hay que tenerle miedo a la diversidad: regula problemas comunes.
Reciclaje y menos insumos
El compostaje y la recuperación de agua de lluvia son claves. Si no podés recuperar agua, reducí el riego manteniendo el suelo abonado y cubierto.
Recolectar tus propias semillas y compartir intercambios reduce insumos externos. Si necesitás biopreparados, hacerlos caseros es mejor que comprar.
¿Eso es todo?
No. La agroecología también implica conectarte con otras personas, compartir experiencias, semillas, plantas y aprendizajes.
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Guía 8 - Recuperación del Suelo
Guía práctica de huerta
Recuperación de suelo
Ing. Francisco Kise · Director de Gestión Agroalimentaria · Municipalidad de Luján
Redacción: Ing. Agr. Nadia Sakellaropoulos
Cuando el suelo está duro, pálido, se encharca y no crece nada, está muerto. Un suelo vivo siempre tiene plantas, incluso yuyos: donde hay raíces, hay vida del suelo que alimenta a nuestras plantas.
Esto suele pasar en lugares muy transitados. La buena noticia es que se puede recuperar con trabajo, paciencia y constancia.
¿Qué quiere decir “recuperar un suelo”?
Significa restablecer la actividad biológica del suelo: volver a alimentar a los microorganismos responsables de degradar materia orgánica y liberar nutrientes. Esa vida es la que mantiene el suelo sano y fértil.
¿Cómo se ve un suelo vivo?
Es oscuro, no se encharca, al apretar un terrón se rompe en migas, y suele estar lleno de yuyos con raíces bien desarrolladas.
¿Cómo se revive un suelo?
Con aporte de materia orgánica y cobertura para evitar desecación y pérdida de nutrientes. Necesitás compost, estiércoles de herbívoros, pasto seco, hojas o cartón sin tinta. También un poco de tierra fértil con vida, para “inocular” microorganismos.
¿Cuándo conviene empezar?
La mejor época es otoño: temperatura y humedad más estables para los microorganismos.
Técnica básica
Si la tierra está muy dura, apilá materia orgánica en el lugar a cultivar, agregá una palada de tierra fértil y cubrí con pasto seco u hojas. Podés sumar lombrices para acelerar.
Dejá que se descomponga 2 o 3 meses sin remover ni pisar. La tierra debajo irá aflojándose.
Podés sembrar plantas que ayuden a recuperar el suelo: mostaza, consuelda, leguminosas (arvejas, habas, lentejas, vicia, porotos), gramíneas (trigo, avena, maíz), zapallos. Las raíces deben descomponerse en el lugar.
Después de este proceso, podés usar el espacio para la huerta, siempre sin dar vuelta la tierra, sumando abonos y manteniendo cobertura vegetal. La recuperación total lleva años.
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Guía 9 - Asociaciones y Rotaciones
Guía práctica de huerta
Asociaciones y rotaciones
Ing. Francisco Kise · Director de Gestión Agroalimentaria · Municipalidad de Luján
Redacción: Ing. Agr. Nadia Sakellaropoulos
Las asociaciones permiten mejorar la salud del suelo, tener más plantas en el mismo espacio, prevenir enfermedades y evitar plagas. También atraen depredadores y polinizadores.
Las rotaciones son las sucesiones de plantas de una temporada a la otra. Se puede asociar por tiempo de ocupación, tamaño, órgano cosechable o alelopatía.
¿Qué es la alelopatía?
Es la interacción entre plantas por compuestos bioquímicos (como olores). Puede ser positiva, negativa o neutra. Gertrud Franck (1905-1996) observó estas relaciones y es considerada la madre de las asociaciones.
Si asociamos plantas con interacción positiva, se estimula el crecimiento y se repelen bichos dañinos. Si la interacción es negativa, crecen lento y se debilitan.
Criterios para asociar
- No asociar plantas de la misma familia botánica: comparten enfermedades y bichos y pueden interactuar negativamente.
- Asociar según tamaño final: por ejemplo, repollo con puerro.
- Asociar según tiempo de ocupación: habas con lechuga.
- Asociar según órgano cosechable: hojas con raíces (lechuga y rabanito).
- Asociar por interacción benéfica: zanahoria y cebolla.
- Evitar interacciones negativas: leguminosas con liliáceas (puerro, cebolla, ajo).
- Agregar aromáticas, flores y plantas perennes; permitir algunas espontáneas (yuyos) para atraer insectos benéficos.
- Asociar por comida a preparar: milpa (maíz, zapallo y porotos), ensalada (tomate, lechuga, albahaca y ciboulette).
Ejemplos
- Maíz, poroto y zapallo (Milpa)
- Papa con lino
- Repollo, brócoli o coliflor con apio, espinaca, lechuga, remolacha
- Ajo con lechuga
- Puerro con apio, lechuga, remolacha
- Cebolla con zanahoria, lechuga, remolacha
- Arvejas con crucíferas, espinaca, lechuga
- Habas con espinaca, lechuga
- Tomate con albahaca, ciboulette, lechuga
- Cucurbitáceas con remolacha, chauchas
- Maíz con maní, batata
- Frutilla y ciboulette
- Plantas de la misma familia botánica
- Leguminosas (fabáceas) y liliáceas
- Maíz y girasol
- Ajenjo (sobre todo con lechugas)
- Solanáceas y cucurbitáceas
Estos ejemplos son una guía para empezar. En la huerta no hay errores, sólo experimentos: pueden surgir otras combinaciones.
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Guía 10 - Problemas de Germinación
Guía práctica de huerta
Problemas de germinación
Ing. Francisco Kise · Director de Gestión Agroalimentaria · Municipalidad de Luján
Redacción: Ing. Agr. Nadia Sakellaropoulos
Los problemas de germinación dependen de varios factores. Algunos pueden prevenirse y otros no. Esta guía recorre, de forma cronológica, lo que puede afectar la germinación y el crecimiento.
De la planta madre
La calidad de la semilla determina el poder germinativo (PG): el porcentaje de semillas que germinan. En hortícolas suele estar entre 50% y 75%. Si la planta madre creció bien nutrida, con agua y sana, dará semillas con mayor PG y vigor.
Deficiencias de fósforo retrasan germinación; deficiencias de calcio deforman la semilla; deficiencias de boro queman la punta de la raíz. Cuanto más se retrasa el proceso, más riesgos de ataques de hongos o bacterias.
Si recolectás tus propias semillas, podés garantizar plantas madre sanas abonando (no fertilizando), para que el suelo libere nutrientes cuando se necesiten.
Del almacenamiento de las semillas
Si no se almacenan bien, envejecen prematuramente y disminuyen PG y vigor. Las semillas bien guardadas pueden durar hasta 10 años (con excepciones), pero en malas condiciones pierden viabilidad rápido.
Guardalas en lugar fresco, seco y oscuro. Calor, humedad o luz directa aceleran la respiración y agotan reservas.
Del almácigo
Los recipientes deben desinfectarse: remojo en agua clorada 30 minutos, enjuagar y secar al sol.
El sustrato puede tratarse con ajo para repeler bichos: licuar dientes de ajo en agua, diluir en 1 litro. Semillas en remojo un par de horas; en sustrato o suelo sólo si no hay plantas.
Del sustrato o tierra
Debe estar suelta y con compost bien maduro (1 parte cada 3 de tierra). Si el compost es joven, tiene sales y carga fúngica alta.
El encostramiento superficial impide el ingreso de agua y oxígeno, y dificulta que la planta emerja.
De la época
La mayoría de semillas no germinan debajo de 5°C ni por encima de 30°C. Evitá siembras en meses más fríos o calurosos.
Cuidá las fechas de siembra: adelantarse demasiado puede generar plantas débiles. La luz también influye (ejemplo: apio).
Del agua
Las semillas necesitan absorber 2 o 3 veces su peso en agua. La humedad debe ser constante; alternar hidratación/deshidratación afecta germinación.
Exceso de agua pudre la semilla por falta de oxígeno. El agua de lluvia es ideal. Agua de red o pozo puede tener sales (sarro) que dificultan absorción.
De la siembra
Sembrar pocas semillas evita el “damping off” (mal de almácigos). Mejor siembras pequeñas y repetir cada semana o quincena.
Profundidad máxima: dos veces el tamaño de la semilla. Si se entierra demasiado, no llega a emerger.
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Material elaborado por la Dirección de Gestión Agroalimentaria. Redacción: Ing. Agr. Nadia Sakellaropoulos.
Guía 11 - Separación de Residuos
Guía práctica para la separación en origen
Objetivos
- Conocer la importancia de la separación de residuos.
- Separar residuos y reciclar.
- Aprovechar residuos orgánicos y hacer abono.
¿Cuál es el beneficio de separar en origen?
- Reducimos residuos en rellenos sanitarios.
- Reutilizamos y revalorizamos materiales.
- Cuidamos agua, energía y bienes naturales.
- Reducimos la contaminación ambiental.
- Favorecemos el reciclaje y la reducción de residuos urbanos.
- Mejoramos la calidad de vida al proteger el ambiente.
- Valoramos el trabajo de recuperadoras y recuperadores urbanos.
¿Cuáles son reciclables?
¿Qué son los puntos verdes?
La separación en origen es clave para una buena gestión de los RSU. Hay muchos modelos diferentes: lo importante es participar.
Los puntos verdes son lugares donde llevar residuos reciclables. Depositá según las indicaciones de cada modelo: algunos reciben todo junto, otros separan por tipo.
¿Qué va al punto verde?
- Papel y cartón: papel blanco, diarios, revistas, cajas, fotocopias, facturas, cuadernos, formularios.
- Plásticos: botellas, yogures, limpieza, bidones, bolsas.
- Vidrios: botellas, frascos, vasos.
- Metales: latas de aluminio y conservas, aerosoles.
- Tetra pack: envases de leche, jugos, salsa de tomate.
¿Qué NO va al punto verde?
- Vasos térmicos.
- Aceite usado.
- Pañales y pañuelos descartables.
- Papel higiénico.
- Papeles sucios de frituras y grasas.
- Residuos patogénicos (agujas, toallas femeninas, preservativos).
- Telgopor.
- Residuos orgánicos (van separados).
¿Qué es el compostaje?
Es una técnica para reciclar residuos orgánicos. Se transforman en un abono excelente para plantas en macetas, jardín u huerta.
Preguntas frecuentes
- ¿Cómo se composta? Compost en pila o lombricompuesto.
- ¿Dónde puedo hacer mi pila? En cualquier rincón, preferentemente a la sombra. Cuando alcanza 1 m, se cubre con tierra.
- ¿Qué puedo compostar? Vegetales, comida sin carnes ni grasas, pasto, hojas, cartones sin tinta, excrementos de herbívoros y gallinas. Excrementos de gatos/perros: mínimo 2 años.
- ¿Qué no puedo compostar? Restos animales, metales, plásticos, pañales, pilas, colillas.
- ¿Tarda mucho? Depende del clima y del tipo de residuos.
- ¿Atrae bichos molestos? No, si está bien hecho.
- ¿Huele mal? No, si está bien hecho.
- ¿Qué hago si huele mal o hay larvas? Remover la pila y/o agregar residuos secos.
- ¿Qué hago si hay hormigas? Falta humedad: regar.
- ¿Qué hago si hay otros bichos? Es normal: ayudan a descomponer.
- ¿Cómo sé si está listo? Color café oscuro, olor a campo. Puede tener hongos benéficos.
- ¿Cómo lo uso? En macetas (un puñado), jardín (una palada), huerta (una cucharada en el pozo).